Bolivia en pie/Bolivia Stands Up

(published in La Prensa de Minnesota, 7/22/05)

Hace dos meses, miles de bolivianos y bolivianas llenaban las calles de las ciudades grandes, viniendo de los campos y de las montañas para dar voz a sus demandas: nacionalización de los hidrocarburos y asamblea constituyente. Según periodista y escritor boliviano Alex Contreras Baspineiro, “la lucha es entre un pequeño grupo de oligarcas, latifundistas, terratenientes y empresarios que tienen el apoyo de las transnacionales y la embajada norteamericana contra la mayoría de la población boliviana.” La consigna de los movimientos sociales era “El Alto de pie, nunca de rodillas.”

Los bolivianos y las bolivianas llenando las calles son, por la mayor parte, indígenas. Por supuesto: el último censo nacional descubrí que el 62 por ciento de la gente mayor de 15 años de edad, se identifican como indígena.

Ellos comparten en un movimiento más grande de pueblas indígenas de las Americas, reclamando el respeto del mundo, sus derechos humanos, sus derechos sociales y económicas y su parte propio de la herencia común. Por eso, reúnen con los trabajadores y los campesinos y los estudiantes, en fin, con los movimientos sociales, rechazando las imposiciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, rehusando los propósitos de privatización del agua y de los minerales, de la educación y de la salud.

Se puede decir que la gente ganó una victoria en junio, cuando renunció el presidente Carlos Mesa, cómo se puede decir que los protagonistas de la “guerra del gas” de 2003 ganaron una victoria cuando renunció el presidente Gonzáles de Lozada. Pero ninguna renuncia, sin más, puede solucionar los conflictos en Bolivia. Ahora, todo el mundo espera la próxima etapa en el drama boliviana.

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Two months ago, thousands of Bolivians filled the streets of the largest cities, coming from the countryside and from the mountains to voice their demands: nationalization of gas and oil resources and a Constituent Assembly. According to Bolivian writer and journalist Alex Contreras Baspneiro, “the struggle is between a small group of oligarchs, large landholders, landlords and business owners who are supported by transnational corporations and by the U.S. Embassy and, in oppositioin, the majority of the Bolivian population. The slogan of the social movements was “El Alto on its feet, never on its knees.”

The Bolivians filling up the streets are, for the most part, indigenous people. Naturally — the last national census discovered that 62 percent of all people older than 15 years of age identified themselves as indigenous.

They share in a larger movement of indigenous peoples of the Americas, insisting the the world show them respect, demanding their social and economic rights and their own part of the common heritage. Because of this, they have united with workers and farmers and students, in short, with all the social movements, rejecting the impositions of the International Monetary Fund and the World Bank, refusing the proposals for privatization of water and minerals, of education and of health care.

One could say that the people won a victory in June, when President Carlos Mesa resigned, just as one could say that the protagonists of the “Gas Wars” of 2003 won a victory when President Gonzáles de Lozada resigned. But neither resignation, by itself, can solve the conflicts within Bolivia. Today, everyone awaits the next step in the Bolivian drama.


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